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martes, 25 de octubre de 2011

Mi visita a Cajamarca Perú Parte 1

Mi visita al Colegio Davy College y ventanas de Otuzco

¡Allí vamos Cajamarca! Me dije a mi mismo. Pronto conocerán la magia de Lulita la estrella marina,  mi primera y exitosa obra.
Llegué por intermedio de mi amiga Mariela este 17 de Octubre del 2011. Me quedaría una semana dando charlas, firmando cuentos y haciendo buenas amistades. El Colegio Davy College pagaría todos mis gastos de estadía. ¡Es bueno ser escritor!

La biblioteca es grande y hermosa, con mucha luz, desde donde se ven las verdes montañas. Los niños ni que decir, muy sueltos de huesos, amables y sonrientes.
Todos los días desayuné y almorcé, con mi amiga Mary Ann que es la bibliotecóloga.  


El día viernes, me fui con mis amigos a visitar las ventanas de Otuzco, lugar un poco a las afueras de la ciudad. 
Vista frente a las ventas de Otuzco
Se llega allí en 10 a 15 minutos desde la ciudad, realmente cerca. Las ventanillas de Otuzco sirvieron de nicho funerario a los antiguos peruanos. En lo alto de la montaña, se hicieron huecos en la piedra, con la intención de preservar a los difuntos. Frente a las ventanillas de Otuzco, se ven grandes montañas, las que se ponen verde en épocas de lluvia. Se han encontrado allá, a mis espaldas de la foto, restos fósiles de todo tipo de mariscos, tales como caracoles, ostras, conchas etc.
Una ostra al extremo de mi mano, caracoles grandes y pequeños
Esto demuestra que el valle de Cajamarca alguna vez estuvo cubierto por el mar.
Se entiende que alguna vez no existió cordillera. Todo fue plano. Estas fueron formadas por efecto de las placas tectónicas según entiendo. Tuve la oportunidad de comprar algunos restos fósiles que verán aquí en foto.

 Regresando de las ventanillas de Otuzco al colegio Davy College, tuve la buena oportunidad de conocer al Sr. Hernán Garrido Lecca, que también es escritor como yo, además inventor. Fue ministro de salud hace poco en Perú. El habló sobre sus experiencias, firmó cuentos y se tomó fotos con sus fans, entre ellos yo.  Juntos pudimos ver una obra de teatro hecha por los alumnos sobre su cuento de la ballenita. Tuve la oportunidad de conversar con él y ver la posibilidad de lanzar a Lulita la estrella marina a los dibujos animados.

VIDEO DE LA OBRA DE TEATRO HECHA POR LOS ALUMNOS
Entra aquí:
 http://www.youtube.com/watch?v=FaBOEHCvcLU


No imaginé en ese momento que en unos días más me hicieran una propuesta de hacer dibujos animados a través de un empresario cajamarquino.
Afortunadamente,  tuve la oportunidad de visitar La Granja Porcón, que es uno de los lugares más maravillosos que he visto, semejante a estar en Suiza o algo así. Hay animales  de todo tipo y venden el mejor queso del mundo. Hablaré de este lugar en mi otra nota.
gracias Mariela Lara, Mary Ann, Esther, Desirée, a los niños en especial y todas aquellas personas que me acompañaron en mi estadía cajamarquina.
Mi cuento Lulita la estrella marina sigue recorriendo cada rincón del país y entrando a mas hogares de lo que pude imaginar.
Mi correo es: oprietor@yahoo.com

viernes, 2 de septiembre de 2011

Mi visita al Colegio Markham

Que divertido y gratificante fue visitar por tercer año consecutivo  la feria del libro del Colegio Markham, gracias a la invitación de la bibliotecóloga  Katty Ames, quién  se dio el tiempo de leer mi primera obra y de hacerla conocer con los niños.
Debo reconocer que pocos bibliotecarios, se dan el tiempo de revisar un texto, para beneficio de sus jóvenes lectores. Me hace recordar a mi padre que escogía la lectura adecuada para mí.
Asistí como escritor invitado por mi obra Lulita la estrella marina. La acogida, buena como siempre y que decir de los niños, quienes se enriquecen conversando con un autor peruano, él que les cuenta todo lo que conlleva publicar un cuento, hacerlo, y tantas dudas se les viene a la cabeza. Ojalá hubiese tenido yo esa oportunidad en mi niñez, pues muchos de los autores que leí ya estaban bajo tierra o muy viejos quizá. Lo cierto es que nunca vi uno de carne y hueso.

Detrás el profesor Tim y su teatro.

Disfruté de cada día en la feria y sobretodo de las clases de teatro para niños, que se dan en el mismo auditorio. Ellos aprenden con su profesor Tim, quien con su británico acento y fuerte tono de voz, dirige  y prepara a más de cien niños para la obra.
Es un maestro y a la vez un amigo, quizá lo veo como un niño más, disfrutando de lo que hace. Increíble verle manejando a tantos simpáticos chicos, que se distraen, ríen y bromean entre ellos. Allí vi en acción a mi pequeña amiga Triana que cursa aún la primaria, haciendo espectacularmente su papel de bruja en un perfecto inglés, como si fuese su idioma natal. Me preguntaba yo en ese momento, como haría para  poder sacar cien copias del maestro Tim  o más inclusive, y poder repartirlos por los colegios de Lima y provincias. Eso haría que en el futuro, tuviésemos mayor presencia en el cine y la televisión, con artistas profesionales en excelencia.
Sin duda el Colegio Markham y su enérgico profesor Tim, trabajan duro con los niños. Estoy seguro que de allí saldrán artistas de renombre y más aun, niños con mucha personalidad, que enfrentan sus temores de hablar en público y actuar, que es de lo más difícil de enfrentar en la vida.
Se vendieron muchos cuentos Lulita la estrella marina y se autografiaron todos. Autografié también manos y brazos, que a los niños tanto les divierte.
Triana
Lo nota nostálgica, la vi una mañana de viernes, en la que reunieron niños para cantar, de primer grado o quizá segundo. Sentados en el auditorio, cantaban con sus maravillosas voces, acompañados de las suaves notas de un piano de cola. Fue un momento muy emotivo y de lo más bello que he presenciado en tantos años. Visionaba a mi hija que hoy tiene dos añitos, sentada algún día allí. Otros días, de seguro, ensayando teatro y música.
Agradezco  nuevamente a mi amiga Katty Ames, encargada de la biblioteca del colegio. También a la dirección y sobre todo a aquellos niños que siempre me acompañan con sus sonrisas, historias y buena onda.
¡Mis saludos Colegio Markham y mis felicitaciones!
Mi correo: oprietor@yahoo.com


martes, 19 de julio de 2011

!No tengo tiempo!

Una frase que frena nuestro potencial.

Tres palabras que frenan nuestras vidas y que parecen hasta detener el mundo. Una frase que nos delata y dice mucho de nosotros mismos, que refleja la poca disponibilidad a ofrecer un esfuerzo más, la que nos frena día a día. Por donde vamos, la repetimos robotizados una y otra vez, recorriendo la vida en automático, tal cual una botella plástica que recorre el río a merced de su corriente. Corremos excusándonos a diestra y siniestra que el trabajo nos quita el tiempo, que tenemos que hacer, que tratamos pero no se puede, terminando rendidos con la conocida frase, es que no tengo tiempo.  La expresión nos hace continuar dóciles en el caos que estamos inmersos, sin poder detenernos un momento a contemplar, pensar, planificar, coger nuestro norte nuevamente.
Particularmente, el no tengo tiempo fue parte de mi vocabulario común, hasta que tuve la feliz oportunidad de participar en un taller de liderazgo, llamado Life Symphony, el cual recomiendo mucho por las poderosas herramientas que recibimos. Allí me pude dar cuenta que uno debe darse  tiempo para cumplir nuestras metas y sueños.  Fue en ese lugar, donde me hicieron ver que podía pisar el acelerador de mi vida, hacer cosas realmente sorprendentes y dejar de lado la saboteadora frase. Gracias a Dios aquella expresión prácticamente quedó en el olvido y me esfuerzo cada vez más en perseguir mis metas, sin poner excusas.
Recordemos un momento nuestra etapa de juventud, repletos de sueños, pensando que  todos son realizables. Pasan los años, quedando esta atrás  y uno se va contagiando de todo tipo de temores, que se anteponen en nuestro camino como una niebla, que nos impide ver con claridad nuestros deseos. Aquellos miedos paralizan nuestro ser para dar el paso adelante, ganar una oportunidad más o una nueva experiencia para aprender. Luego que nos detiene, ese miedo se vuelve sonoro en la frase: ¡es que no tengo tiempo! Sin duda, nos pasaremos el resto de la vida repitiendo una y otra vez lo mismo, si no tomamos la debida responsabilidad y dar de una vez lo mejor de nosotros. Está demostrado que somos capaces de hacer y lograr lo que queramos, entones me pregunto siempre:
Por qué seguimos haciendo lo que no nos agrada?
Por qué seguimos poniendo más excusas como que el tiempo fuese el culpable de nuestra falta de decisión?
Cuando nos hacemos adultos, el virus continúa bien enraizado, listo para causar más daño. Ya no se contenta con nosotros, en adelante perjudicará a la familia que formemos. Es muy común escuchar: quiero tener hijos, es lo más maravilloso de la vida. Una vez que estos llegan, los padres siguen más avocados a sus quehaceres diarios, algunos adictos al trabajo, que olvidamos todo lo demás. Cuando los padres regresan por fin a casa cansados de un largo día, hacen relucir nuevamente el virus del no tengo tiempo. Para mala suerte del niño debe escucharla reiteradas veces y por muchos años hasta que sea parte de él, debilitando su autoestima, cayendo de a pocos en esa terrible enfermedad.
Claramente dicha situación se refleja en mi primera obra Lulita la estrella marina, que es un relato dedicado a la familia. En un fragmento, Lulita viaja al mundo de las estrellas celestiales para brillar y sentirse importante. En medio de una conversación con una estrella celestial, escucha nuevamente la frase. Ella no puede evitar reflexionar de aquella familiar expresión: ¡No tengo tiempo! a mí me suena a no tengo ganas, pensó Lulita la estrella marina.
Cada uno conoce bien sus sueños, algunos quizá estén guardados en lo más recóndito de nuestro ser. Hagamos un esfuerzo y busquemos ratos libres para luchar por ellos. Será el mejor ejemplo que reciban nuestros hijos y nosotros mismos. Darse un tiempo para dar el paso, garantiza el antídoto que matará a ese virus paralizador.