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miércoles, 16 de noviembre de 2011

No pierdas tu sueño de vista

Creo que la mayoría de gente, tenemos distintos sueños, como el de vivir bien, tener salud, un lindo auto, viajar y quién sabe. Particularmente siempre he querido viajar por todo el mundo, lo pedí por años y Dios ya me lo está dando. Lo que no imaginé es que parte de todas esas bendiciones, llegarían de la manera más extraña. No trabajé por ello horas extras o algo por el estilo a fin de tener el dinero. Llegó la oportunidad a través de una amiga llamada Agueda quién una tarde me pidió que escribiera un cuento. Así empezó a hacerse palpable la ley de la atracción o ley de Dios del pedir y recibir, en que lo que uno pide, el universo te lo da.
¡Oscar! Escribe un cuento, me dijo aquella tarde.
Con mi familia en Arequipa para una crítica literaria
Por que yo? Le dije. Yo nunca he escrito nada. No se como hacerlo. Al insistir ella por largo rato, me dije a mi mismo: A lo mejor si puedo hacerlo, quizá escribir un cuento no sea tan difícil, pensé, en mi oficina de corredores de seguros. La oportunidad tocaba a mi puerta y yo me mantenía asustado sin abrir, hasta que decidí hacer lo contrario.
Lo cierto, es que en menos de una hora hice el resumen de lo que sería mi primera obra, llamada Lulita la estrella marina y la que me conduciría a empezar mi sueño. En menos de un año de publicada, se volvió Best Seller. Sin darme cuenta, la oportunidad llegaba de la manera más extraña. Dios usa caminos inimaginables para regalarte tu sueño. Eso sí, debes estar recontra mosca con las oportunidades que él da, pues se pasan por delante de tus narices muchas de ellas sin que te des cuenta. Pídele a Dios sabiduría para reconocer cuales son.


Otuzco Cajamarca
Hoy en día, viajo por todo el Perú. Muchos colegios de Lima y provincias me invitan, todo pagado, incluso en hermosos hospedajes, para que vaya a conversar con sus alumnos, ¡Increible! Hago lo que me gusta, pues le cogí cariño a la literatura, me paseo, conozco mi país y en el futuro será el mundo. No tengo duda que sucederá, pues así debemos pensar. Ya me funcionó a mí. De hecho que a ti también te puede suceder.
La cosa, es no perder el norte, sigue tu estrella. No te desvíes demasiado, si lo haces, retoma tu camino. Pide y se te dará dijo Jesús. Ten vivo el sueño dentro de ti y como magia vendrá, lo atraerás como un imán.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Es el placer, una forma de sufrimiento?

Parece una locura pensar que el placer pueda traer algún tipo de sufrimiento. Sentimos placer cuando se satisface alguna necesidad, sin embargo, si no lo hacemos, ese placer no satisfecho, es probable que se convierta en sufrimiento. Aún así, cuando este es satisfecho tras una larga espera, no me cabe duda que se generó en ese trayecto algún tipo de sufrimiento.
Para comprenderlo mejor, veamos como se forma el placer, de donde viene este y como se materializa en nuestras vidas.
Cuando veo un auto hermoso como un Mercedes Benz, lo miro, lo toco, lo siento, lo huelo, luego viene el deseo de poseerlo. Hasta allí bien.
El problema empieza cuando interviene el pensamiento sobre el deseo y lo convierte en placer. Empezamos a decir: ¡Que hermoso es el auto! ¡Qué debo hacer para tenerlo! ¡Qué metas debo imponerme para que sea mío! Reflexionemos en esos pensamientos que nos dan vueltas y vueltas en la cabeza, sobre todo lo que deseamos.
Observamos una playa hermosa con bellas casas y decimos: ¡Que lindo!, ¡Que aire tan fresco!, ¡Cuantas aves en la orilla!, quedamos hipnotizados por el hermoso mar azul. Luego el pensamiento interviene y nuestra mente empieza a decir: ¡Ojalá tuviera esa casa de playa!, pero en realidad no puedo poseerla aún. ¡Quiero vivir en la playa! ¡Me lo merezco! y todo tipo de pensamientos que hace que nuestra mente se distraiga de lo natural y comience a entrar en una serie de conflictos, buscando la manera de cómo poseer lo que no poseemos.
El pensar continuamente en lo que deseamos, se convierte en placer. Decimos cosas como: ¡Quiero darme el placer de tener esto o aquello. Como nuestros deseos, no se convierten de la noche a la mañana en realidad, deviene en sufrimiento, frustración. Lo cierto es que si algún día logramos tener todo eso, el pensamiento seguirá interviniendo en casi todos nuestros nuevos deseos, produciendo una desazón en nuestras vidas.
Podemos lograr que nuestro pensamiento no toque nuestros deseos?
Cuando vemos algo hermoso, evitemos que nuestro pensamiento intervenga y disfrutemos buenos momentos viendo algo tal cual es, sin desearlo, sin compararlo, sin juzgarlo. Si el pensamiento lo toca, lo podría degenerar en placer y más placer de tenerlo. Lo que no puede ser nuestro por algún motivo, genera un conflicto interior.
Siempre hemos escuchado que aferrarnos a lo material, no es bueno. Tampoco es malo. Con esto no quiero decir que no luchemos por nuestros sueños, pues luchar por ellos, nos hace sentir dignos. Mi opinión personal, es que no permitamos que el pensamiento toque nuestros deseos en todo momento y los convierta en placer, porque es allí donde empieza el sufrimiento, es allí donde nos apartamos de lo que es, lo natural, lo que está allí, de toda la naturaleza de Dios.