!Por fin se van al colegio!
Amorcito, susurra ella, un viernes por la noche en la cama.
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| Mi hija María Pía en su 1er día de Cuna |
¿Si mi reina?
Quiero un bebé. Son lindos y adorables. Por favor me muero por uno o dos.
Amorcito, dice el marido, bajando el volumen del televisor. Sabes que traer un niño al mundo requiere mucha paciencia, dedicarles tiempo, mucho dinero y de vez en cuando noches sin dormir. Eso requiere mucha tolerancia, mucha.
Lo sé mi vida, dice ella. Ya quiero tenerlo y olerlo, besarlo y jugar a la muñeca, que se yo. No veo las horas que esté aquí. El marido con un gesto de preocupación o resignación se voltea, acomoda su almohada para dormir diciendo: hablemos mañana de eso.
Tres años después.
Mami, ¿Qué haces? Cocinando hijita.
¿Qué cocinas?
Tu comida
¿Para mí? Dice la niña acercándose a la cocina.
¡Por favor vete! Grita la mamá, no quiero que estés aquí. Te vas a quemar.
Yo quiero ver qué haces mamita, quiero saber que cocinas, dice la niña suspirando. ¡NO! No veo las horas que te vayas a tu cuna ¡Sal de aquí! Vocifera la madre, luego dice:
Anda donde tu papá.
Papito, quiero jugar a la muñeca. El padre desencajado de tanto trabajo dice: Por favor mi reinita dame un rato, estoy ocupado.
¿Estás trabajando papito? ¿Trabajas para comprar mi leche?
¡Si!
Trabajas para tener monedas y comprarme mi cuacua?
¡Sí! repite el padre a secas.
Toma mi muñeca papito y juega conmigo. Caramba, ¿No ves que estoy ocupado?
La niña se da media vuelta y se va a jugar sola.
La madre resignada dice en voz alta “ya te vas a tu cuna pronto y allí podrás jugar, luego irás al colegio”
¡Vacaciones! A quién se le ocurrió darlas, terminó de decir la madre en tono de burla.
Doce años después
Hola mi amor, ¿Qué tal tu colegio? Bien mamá.
¿Almuerzas con nosotros hijita? Te preparé lo que te gusta. No mamá, almorzaré en mi cuarto.
Pero hijita, cuéntame ¿Qué tal te fue? ¡Bien! ya te lo dije, dale con el mismo rollo siempre.
Reinita, respeta a tu mamá, no le hables así, dice el padre algo confuso o quizá con temor a lo que le respondan.
¡Déjenme tranquila por favor! Grita ella llorando. Ya no quiero comer nada. Se va tirando la puerta de su cuarto.
La madre llora diciendo: No me tiene paciencia para nada. Solo le pregunté que hace, pues quiero saber cómo le va, que hace en el día.
Ojalá fuera una bebe otra vez, que la podía controlar, ojalá retrocediera el tiempo.
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| Autor Oscar Prieto Ramírez |
Dicen que uno recibe lo que uno dio, dice el papá a su esposa abrazándola. Ella creció, y ya no será nunca más nuestra bebé. ¡Nunca más! Daría lo que fuera por olerla, comerla a besos, abrazarla, daría lo que fuera por ver sus tontas películas de Mickey mouse y todas esas cosas que ella veía y que yo odiaba. Daría lo que fuere por bajarle su calzoncito, sentarla al wáter y hacerla orinar. Ver nuevamente como aprende ella sola a limpiarse la pichi, mientras canta sus villancicos de navidad, termina de decir el hombre con lágrimas en los ojos.
Ella ahora pertenece a su mundo, dice la mamá llorando. Mi bebé se ha ido para siempre. Se ha ido.
Leer le da profundidad a tu pensamiento!!