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domingo, 6 de julio de 2014

Carta a María Pía. Cómo me deshice de tu primera rabieta


Querida María Pía:
Tenías apenas menos de 2 años. Mi mamá siempre me había repetido que tú habías nacido para dar órdenes. Eso se notó siempre en tu fuerte carácter y me mantuve alerta.
Una noche en que yo trabajaba en la computadora, tú jugabas con tus muñecas.  Habías comido chocolate. Luego giraste hacia mí y me dijiste naturalmente:
Papá, quiero más chocolate.
No me reina, ya comiste suficiente.
¡Quiero más papá! Exigiste.
No mi amor, ya no más. Mucho chocolate te altera y no puedes dormir.
Seguí escribiendo en mi computadora y tú seguías mirándome fijamente. Como no me quitabas la mirada de bruja, volví a observarte para encontrarme con una sorpresa que me tenías reservada.
Sin quitarme la mirada, estiraste tu bracito y la palma de tu mano y con mucha fuerza te pegaste en la cabeza y la cara.
¡Por Dios! me dije a mi mismo, que hago.
María Pía y esa mirada que nunca olvidaré.
Al no ver tú una reacción de mi parte, nuevamente te pegaste a un lado de la cara.
Querías ese chocolate cueste lo que cueste y diste todo de ti para ganar esa batalla. Créeme que por poco lo logras.
Yo asustado giré hacia mi computadora nuevamente diciéndome:
¿Qué hago?
De pronto te miré nuevamente. Seguías parada allí son moverte, tal estatua. Tus ojitos clavados sobre los míos.
¿Sabes que María Pía? Te dije con voz calmada.
¿Por qué no te vas a un lado donde no te vea y te golpeas la cabeza contra la pared?
Puedes hacerlo todas las veces que quieras, terminé de decirte. Luego te ignoré.
Desde ese momento tu mirar fue feroz. Sabías que perdías esa batalla. Había desactivado esa poderosa bazuca. No dijiste más. Al medio minuto te moviste y te fuiste a jugar con tus muñecas.
Creíste que caería en tu trampa y cedería con el chocolate. Pude haber perdido, pues por temor a esa auto flagelación tuya, imaginé que podías estar loquita o que se yo.

Hoy en día veo a muchos padres cediendo ante las amenazas de sus hijos. Yo no soy de esos, menos tu mamá. Pude haberte dado ese chocolate víctima de mi temor y confusión. Hubieses ganado esa vez, como también ganar en ti ser una niña chinchosa  que todo se lo merece. Yo no creo en esos métodos de hoy en día en que al niño no se le toca ni se le castiga. Ya fuiste a la ducha fría y eso nos sirvió para mantenerte a raya muchas veces. Haz de saber que tus maestras y personas cercanas nos felicitan y te felicitan por ser una niña obediente, sencilla y amigable. Aunque no dejas de dar órdenes una u otra vez hasta hoy en día, sabes que te das contra una pared con nosotros, como te pasó años después en el día del padre. Entra aquí y velo tu misma.


Soy autor de cuentos de niños. Te invito a ver mis obras. 



Otras lecturas cortas de mi blog:
Mia regresa a casa. Aquí
Cómo echamos a Maléfica de tu cuarto. Aquí.

viernes, 13 de junio de 2014

Carta a María Pía- Volando con Mía por los cielos.

Pronto cumplirás cinco y deseo siempre poder recordar ciertas historias tuyas. Asimismo quiero que tú cuando crezcas las recuerdes también.
Una noche fuiste a buscarme a mi cuarto. Tenías miedo de estar sola en el tuyo. Era de madrugada. Soñoliento me fui a acompañarte.
¿Dónde está Mía? Te pregunté por tu muñeca favorita.
Está aquí en la cama debajo de la almohada.
¡Papá! ¿Sabes que hemos hecho con Mía?
Mi amor es de madrugada. ¿Qué has hecho?
Cuando dormía me desperté. Mía estaba a mi costado. Nos levantamos de la cama y abrimos la ventana de la calle. Luego las dos nos fuimos volando por todo el cielo. Miramos las estrellas papá.
¿Te gustó ese paseo? Le pregunté intrigado.
Sí, respondió ella feliz. Ambas volamos cogidas de la mano.

¿Cómo regresaste a tu cama desde tan lejos?
¡Por la ventana papá! Recalcaste. La dejamos abierta para poder entrar nuevamente.
Entonces, yo pensando en un desdoblamiento le pregunté.
Mi reinita. Cuando llegaste con tu muñeca Mía, ¿Te viste en tu cama durmiendo?
¡No papá! Yo no estaba en la cama. Estaba volando por los cielos con Mía ¡Ya te lo dije! Volviste a resaltar.
María Pía:
Allí entendí que tuviste un hermoso sueño, de esos que significan libertad pues aquel que vuela por los aires, demuestra ser un alma libre. Usa tus alas siempre y sal cuando quieras a conocer el mundo aun así cuando duermas. Yo lo hago siempre.

Así lo describe George Harrison en una hermosa canción: Arrive without traveling – Llega sin haber viajado. (The inner light).


Mi primera obra Lulita la estrella marina, con cariño dedicada a ti María Pía y tantos niños en el mundo. Búscala aquí 

Otros:
Mia regresa a casa. Entra aquí
Cuento Lulita la estrella marina



Por fin se van al colegio.Entra aquí
Carta a María Pía. Entra aquí.
Como echamos a Maléfica. Entra aquí

lunes, 6 de mayo de 2013

1er capítulo Cuento Lulita la estrella marina

Con mucho cariño para el mundo entero. 
Para niños de 6 a 12 años en español e inglés.  

Lulita
¡Qué frío sentí al nacer, en las azules y frías aguas del mar! La vista en los alrededores era maravillosa y algo extraña. Yo estaba rodeada de peces, piedras, cangrejos, erizos y caraco­les. Mis padres estaban muy cerca, siempre contemplándome con una sonrisa; eran jóvenes y apuestos. No dejaban de sonreír cada vez que me miraban, como si yo perteneciera a otro mundo. Pero claro, estaba en mi hogar: los ricos y abundantes mares del Perú.
Llegué al mundo cerca de los arrecifes. El ambiente me parecía muy cordial. “¡Lulita, Lu­lita!”, no dejaban de repetir mis papás, mientras me acariciaban una y otra vez. Se les veía muy felices, tanto que parecían haber perdido el juicio. Los amigos de mis papás entraban a nuestro hogar a visitarme. ¡Era sensacional! 
Cuento Lulita la estrella marina
—Es tan hermosa, pequeña y delicada —escuchaba que le decían a mi madre, mientras la abrazaban.
“¿Será difícil traer al mundo un ser como yo?”, pensaba. “¿Será por eso que la felicitan tan­to?”. Yo era muy hermosa, en verdad.
Mi papá entraba y salía de nuestro hogar, vociferando:
—¡Entren! ¡Entren a la casa! ¡Conozcan lo linda que es mi hijita, Lulita, la estrella!
Por aquellos días pasaba largo rato observando mi cuerpo, que era diferente del de otros seres marinos. No tengo aletas como la mayoría de los habitantes de aquí; mis papás me habían he­cho igual a ellos y a todas las estrellas marinas. Soy pequeña y de un fuerte color anaranjado. Mi áspero cuerpo es algo redondo, con cinco fuertes brazos con pequeños orificios —mis vento­sas— que me sirven para trepar y adherirme a las rocas sin ser arrastrada por la corriente.
Al cabo de unos días, mis papás me llevaron por los alrededores, a trepar rocas grandes y pequeñas rodeadas de arena blanca. Vimos peces de colores, erizos, cangrejos e infinitas va­riedades de seres cuyos nombres apenas logré recordar. Aún no podía moverme bien entre las piedras: eran muy duras para mis delicadas ventosas, que no estaban acostumbradas a superficies tan ásperas e irregulares. A menudo mis padres y sus amigos me contaban peli­grosas aventuras que habían enfrentado con grandes animales que habitan en las cercanías y que podían hacernos daño, por lo que me pedían que no me alejara mucho de ellos.
Una vez, mientras paseábamos, mi papá se distrajo y me escondí velozmente detrás de una piedra. Él comenzó a buscarme desesperado gritando mi nombre. Lo vi tan asustado que salí a su encuentro. Él me abrazó entre sus corpulentos brazos y derramó una lágrima sobre mi rostro. Era extraño, porque sonreía mientras parecía llorar al mismo tiempo.
—Me asusté, hijita, pensé que te habías perdido —me susurró al oído, mientras me apreta­ba contra su cuerpo. Él es tan fuerte que me siento protegida a su lado. Todos por aquí lo respetan muchísimo.
Cuando regresamos, mi mamá nos esperaba con la comida lista, que yo disfrutaba con gran apetito. “¡Qué bueno es tenerlos a mi lado!”, me repetía en todo momento, mientras los veía esmerarse día a día para que yo comiera bien y viviera feliz. Por las noches, mi papá me abrazaba y nos sentábamos juntos en su gran sillón de mármol. Yo aprovechaba para echar una siesta en sus brazos, mientras él me acariciaba. Él es tan imponente como el rey de todas las estrellas marinas, y yo era su princesa.
Alrededor de nuestro hogar hay muchas algas que le dan un aspecto encantador, como unas cortinas, solo que estas salen de las rocas y flotan hacia la superficie del mar. Se mueven len­tamente, como si bailaran al ritmo de las corrientes marinas que pasan por allí. Realmente cautivador.
Por las noches, el mar parece enfriar más, por eso mi habitación está al fondo de nuestra casa, donde hay arena cálida. Cuando me acostaba, daba vueltas en mi cama de concha ma­rina antes de quedarme dormida, entonces mamá entraba a cubrir a Lucero, un pez de esos que tienen luz propia y que alumbraba toda mi habitación. Recuerdo cuando papá conven­ció a Lucero de que se quedara en casa. Le dijo que, si hubiese luz en mi cuarto, yo ya no tendría miedo de dormir sola. Aún no tenía un hermanito que me acompañase. Gracias a Lucero, en mi habitación parecía ser siempre de día.
Cuando crecí un poco más, mis papás salían a menudo fuera de casa, mientras yo jugaba sola sin alejarme demasiado. Iba de un lado a otro, investigando y trepando por las rocas más altas para poder ver todo desde allí. Mi vista no alcanzaba a divisar la inmensidad del mar, tan vasto como el cielo que estaba sobre nosotros. Las aves parecen nadar como los peces, pero a través del aire. ¡Muy peculiar! Los peces les temen, y con razón, porque las gaviotas se lanzan al agua y los atrapan sin remedio.
Algunas estrellas marinas jugaban cerca de casa, pero no me daban importancia; yo tampoco me atreví a acercarme. Creo que tenía algo de temor, quizás era miedo a que se burlasen de mí. “¿Pero de qué?”, me pregunto ahora. Ideas tontas que se me venían a la cabeza. En una ocasión en que estaba sola, una estrella que jugaba cerca me miró y se empezó a reír junto a otras que la acompañaban. No entendí por qué, pero me dejaron una sensación muy distinta de la que sentí el día en que nací. Nadie se había burlado de mí antes. Estuve muy confundida: pensé que tal vez yo no era igual a ellas, o quizás, al crecer, había ido perdiendo mi belleza.
Cuando dejé de ser una niña, mis padres me mandaron a la escuela. Hice algunos amigos. Allí conocí a Orli del Pozo. Lo llamaban así porque vivía en una especie de grieta que hacía honor a su apelativo: realmente de temer. Orli es un pez pintadilla de color plata y anaran­jado. Él conocía muy bien los alrededores y me llevaba de un lugar a otro. Incluso una vez lo acompañé a conocer su casa, pero aquel profundo orificio era el más feo de los lugares.
Sentí miedo y no me atreví a entrar. Él se refugiaba muy bien en la oscuridad, sin compañía. Por algún motivo, sus padres se fueron de casa y él vivía a su entera libertad. Nunca olvidaré que eso parecía hacerlo feliz, aunque en realidad creo que echaba de menos a su familia.
Orli me presentó a otras estrellas marinas: Miguel y Shana. Miguel es muy apuesto; apenas lo conocí me sonrojé. Es como el príncipe de las estrellas marinas. No podía dejar de mi­rarlo, por más que quería evitarlo. Me desesperé tanto al saludarlo, que al decirle mi nombre tartamudeé y me sentí la estrella más tonta del mundo. ¡Qué vergüenza!
Nos hicimos muy amigos, y desde ese momento empezamos a salir juntos todos los días. Después de clases, Miguel y Olri pasaban largo rato jugando con una pelota. Realmente no me interesaba mucho el juego, pero aprendí a patearla una y otra vez con la ilusión de agra­darle. Él, sin embargo, lo único que miraba era su pelota: su mundo parecía ser la pelota y yo me sentía peor que la pelota. Shana, que era la mejor amiga de Miguel, lo conocía muy bien. Yo le preguntaba de todo sobre él, intentando no llamar mucho la atención.
Un día se me ocurrió una idea. Conseguí un par de bellos aretes de perlas de concha marina que mi mamá guardaba para ocasiones muy especiales. Me los coloqué para verme hermo­sa y atraer su curiosidad. Aquella tarde nos juntamos todos, como siempre después de la escuela. Esperé muy nerviosa a que Miguel se diese cuenta de mi cambio, pero él se acercó donde Shana, que estaba sentada a mi lado, y le dijo:
—¿Puedo acompañarte a tu casa?
Ella, sonriente, le respondió:
—¿Por qué no?
Luego se fueron diciendo:
—Chau Lulita.
El alma se me cayó a pedazos por el desconsuelo. Yo parecía no existir para él. Salí corrien­do hacia mi casa, llorando y buscando a mi mamá, pero no la encontré. Para ese entonces mamá y papá acostumbraban dejarme sola más tiempo que antes. Me saqué los aretes de perlas de mis orejas y juré no volvérmelos a poner nunca más. Estuve en mi cuarto largo tiempo, muy triste, preguntándome: “¿Por qué no me mira? ¿Acaso existe algo malo en mí?”.
Aquella noche mis papás llegaron tarde, como siempre. Cuando los saludé e intenté hablar con ellos, me dijeron que estaban cansados. Una vez más no pude contarles lo que me suce­día. Desde aquella noche, empecé a conversar con mi diario y a escribir en él mis tristezas. Estuve mirándome largo rato en el espejo del agua, buscando la falla en mí. “¿Se me verá poco atractiva? ¿O quizás a nadie le importo?”, me repetía.
A partir de entonces, empecé a notar que ya no era importante, valiosa y bella como antes. Empecé a verme, fea y tonta. De pequeña fui el centro de atención, pero ya no era así. No lograba atraer una mirada, ni siquiera la curiosidad de mis padres por saber qué me ocurría. No quería ver a ninguno de mis amigos y busqué aislarme de todos. Conozco una roca cer­ca de mi casa que es mi favorita. Me senté allí largo rato, mirando el cielo nocturno, hasta que recuperé la tranquilidad. A partir de aquella vez, comencé a pasar horas mirando el firmamento, queriendo entender lo que me sucedía.
Observando noche a noche el cielo, descubrí que hay cientos de estrellas celestiales que flotan en el aire. Se parecen mucho a las estrellas marinas, solo que ellas tienen luz propia y son realmente hermosas. Noté también que, a diferencia de nosotras, ellas se mueven sin separarse. Mi vida era distinta, pues mis padres se habían ido alejando de mí. Ellos se despedían cada mañana y se marchaban. Parecía no agradarles dejarme sola, pero de todos modos lo hacían, diciéndome que no podían descuidar sus actividades; luego me repetían que yo era la razón de sus vidas.
Cuento Lulita la estrella marina
Una mañana les pregunté por qué tenían que hacer todos los días lo que no les gustaba. Recuerdo claramente lo que mi mamá respondió:
—Lo siento mucho, Lulita, es la ley de la vida y debemos serle fieles. Sé paciente con no­sotros, hijita.
Yo no entendía quién era la vida ni por qué pone reglas tontas de este tipo.
Noche a noche continué viendo las estrellas del firmamento. Cuando el cielo se llenaba de nubes, noté que las estrellas desaparecían de mi vista, pero cuando el viento soplaba y se las llevaba, seguían allí, siempre juntas. Sin despegar la vista de ellas, pensé: “Si brillara como una estrella celestial, sería hermosa y nadie se alejaría más de mí. ¿Será la única forma de atraer la atención?”. Pero… ¿como lo lograría? ¿Como llegaré a los cielos si no se volar?
Al contarle mi idea a Orli, mencionó que lejos de casa había una enorme roca que parecía tocar los cielos: la Peña de las Morenas. Sabía que era peligroso acercárseles, pues ellas son muy agresivas, pero quizás ocultándome podría llegar a aquella roca y de allí a los cielos. Debía planear bien mi aventura, por lo que continué varios días visitando mi roquita.
Una noche, Shana, Miguel y un amigo más que estaban cerca, me dijeron:
—Lulita, te hemos estado mirando y quisiéramos que nos digas: ¿por qué te pones a obser­var el cielo por las noches? ¿Acaso quieres ser una estrella celestial?
Se rieron todos a la vez, lo que me puso furiosa. Traté de explicarles que mirar el cielo por las noches era emocionante. No lo entendieron y se marcharon burlándose. En ese mo­mento decidí partir; aunque la sola idea de irme por lugares desconocidos me daba mucho temor, aunque era mejor enfrentar a las morenas que quedarme sufriendo.
Solo le comenté mi idea a Orli, pues debía ser un secreto. Averigüé más sobre aquella roca y escuché que solo alguien sin juicio se arriesgaría a ir. Yo haría el intento, de todos modos. “La luna llena que iluminará mi camino vendrá pronto y partiré”, me dije, dándome ánimos.
Al fin llegó la luna de mi aventura, el momento apropiado para emprender mi viaje. Era tarde y mis padres dormían profundamente. Me acerqué y los contemplé, recordando ma­ravillosos momentos. Con la voz quebrada y muy bajita, para no despertarlos, les susurré al oído lo mucho que los amo.

Cuento Lulita la estrella marina

Acaricié suavemente a mi papitos. El cuerpo me temblaba y me invadían las ganas de abrazarlos y besarlos. Tomé aire y limpié mis lágrimas. Sigilosamente salí de allí a emprender mi largo camino al cielo, para dejar de ser una estrella común. Sabía en mi corazón que pronto estaría junto a otras estrellas en el firmamento y obtendría mi luz, para luego regresar a mi casa más bella. Al fin sería importante.

Apenas es el 1er capítulo!!! Te quedarás con las ganas?





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Español y traducida al inglés Entra aquí!!!
Oscar Prieto Ramírez
5 estrellas Amazon.

Sueña, ríe, vive y se feliz siempre. !Te lo mereces!
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martes, 16 de abril de 2013

Crítica 5 estrellas a mi cuento Lulita la estrella marina

Otra crìtica a mi obra Lulita la estrella marina.
Por Manuela Herrero (España)
Creo que este libro ha sido una de las lecturas más gratificantes que he leído en mi vida. Es una historia de aventuras muy emocionante, incluso aunque te resistas a dejarte llevar por la imaginación. El escenario es inmejorable, para mi gusto, el mar, el firmamento y otros lugares de la naturaleza. Una historia que los adultos reconocerán y con la que se emocionarán porque han podido vivirla y una gran fábula para niños y adolescentes adorable.
Te invito a ver los comentarios en Amazon
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 Sueña, vive, ríe y se feliz siempre.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Crítica cuento Lulita la estrella marina en Amazon

Les dejo un comentario 5 estrellas en Amazon por mi obra LULITA LA ESTRELLA MARINA.


Excelente, lo recomiendo a todo el mundo, pequeños, jovenes y mayores., January 29, 2013
By 
Javier Almenar (Valencia , Comunidad Valenciana) - See all my reviews
Excelente libro, me ha gustado mucho ha tratado algunos valores humanos, utilizando como ejemplo de una estrella marina (una buena metáfora). Nos hace reflexionar sobre nuestras inquietudes, nuestras aspiraciones de cambiar y entre comillas podríamos decir también de mejorar. Me ha llamado la atención como de una forma sutil nos invita a reflexionar sobre los "problemas" o "riesgos" que corremos cuando pretendemos ser quien realmente no somos, y finalmente debemos de asumir que cada uno en nuestra vida tenemos un cometido y lugar que ocupar, que podemos mejorar pero siempre manteniendo nuestras características.
Sin embargo aunque al final nos hace volver a la realidad de quienes somos, tramite también un mensaje que debemos de aplicar en todas las acciones de nuestra vida, si tenemos un "sueño", un "deseo", una "ilusión" o un "objetivo", debemos de luchar por él con todas nuestras fuerzas, salvando todos los obstáculo y al final seremos nosotros los que nos daremos cuenta si es lo que realmente queríamos y si ha valido la pena el esfuerzo.
Quiero felicitar a Oscar Prieto, por la narración amena y sencilla que ha utilizado en su libro, fácilmente de comprender por cualquier lector desde niños de diez a once años, hasta personas adultas que deberían de tener este libro cerca para afrontar algunas situaciones de su vida cotidiana. Los dibujos son sencillos pero con un colorido que embellece enormemente el relato y la obra, pienso que ese habrá sido el objetivo que ha querido trasmitir el autor en su obra.
Lo recomiendo a todos por ser un libro que aporta mucho al lector, y eso es algo que pocos libros consiguen.

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Mi obra Lulita la estrella marina
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domingo, 17 de febrero de 2013

Primeros 1,000 ejemplares de mi segundo cuento !Por qué a mi!

Esta semana ha sido una gran semana, pues entre otras cosas buenas, este viernes 16 llegó a mi hogar los primeros 1,000 ejemplares de mi obra  !Por que a mí!.

Ha sido mucha la espera para sacar esta segunda obra tan anhelada. A partir de la semana entrante, empezará a llegar a los colegios de Lima y provincias de mi Perú. Si no estás enterado, mi obra se vende en Amazon en versión electrónica e impresa. Entra aquí a ver.

2do cuento de Oscar Prieto Ramírez
Te invito a leer el prólogo:

Recién comprendo mejor a la vida. Durante un tiempo, pensé y reflexioné en cómo llevar este tema a un cuento, uno que sea comprendido por un niño de 10 años, como también por un adulto mayor que está pronto a dejar esta vida.
Renegar por lo sucedido, solo empeorará  las cosas, pues la vida te servirá el mismo plato uno y otra vez. Probablemente ya estés harto de todo eso. Si estás en una situación similar hoy, es solo tú responsabilidad.  Para salir de este laberinto, es fundamental comprenderlo. Es por eso este sencillo pero valioso cuento. De ti depende empezar a leerlo, pasarla bien y mejorar tu presente, el cual construiste durante tu pasado.
 Lo que piensas hoy, sean buenos pensamientos o malos, se hacen realidad mañana.  Si hoy tienes malas experiencias y solo reniegas más de ellas, seguirás en el laberinto. Como te mencioné solo debes comprenderlo, mejorar la calidad de tus pensamientos, de tus acciones, aprender de lo malo y tus resultados serán diferentes.
Quizá para agravar la cosa, es que no logras ver las lecciones que traen dichas molestias, por ende siguen llegando a tu vida.
Traer el pasado amargo al presente es cargar más piedras de las que debes.
“Dejen que los muertos entierren a sus muertos” dijo Jesús.
Hoy es el día que enterrarás los tuyos, dejarás esa pesada mochila de tu espalda para volar, ser libre y construir el futuro que te mereces.
Oscar Prieto Ramírez
Autor

 Resumen
Un hombre tras perderlo todo se interna en un oscuro bosque a buscar a la vida. Se dice que la vida, una mujer de aspecto fantasmal deambula por allí, dispuesta a escuchar los múltiples reclamos de quienes se atreven a buscarla.
Aquella mujer delgada hasta los huesos y blanca como una vela, ante los reclamos, suele aparecer piedras en el bolso de los perturbados hombres y los obliga a realizar largas y penosas caminatas. Solo así escuchará.
Con un final impredecible, el cuento deja múltiples mensajes de vida, para ser mejores cada día y construir un futuro mejor.


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sábado, 16 de febrero de 2013

Mi visita al Castillo de Chancay

¿Se acuerdan que les conté mi relajada visita a Barranca? Pues luego de comer tan rico, pusimos dirección a Lima, con la finalidad de llegar a Chancay.
Frente se hundió la Covadonga
Chancay está en la costa al norte de Lima, camino a Barranca. Allí frente al mar hay un castillo hermoso tipo medieval. Este fue construido en 1925, por encargo de Consuelo Amat, luego de la muerte de su esposo. La construcción duró algo de diez años. Consuelo Amat vivió un tiempo en Europa según leí y eso la influenció para construir semejante castillo.
Eso nos es todo. Frente al castillo de Chancay, allá por el año 1,880, fue interceptada por un torpedo peruano, la goleta chilena Virgen de la Covadonga. El torpedo no es como los de hoy en día. Un peruano acondicionó un bote bomba, lleno de pólvora y otro más que servía de engaño o señuelo. Ambos botes fueron mandados desde la costa rumbo a la goleta chilena. La goleta empezó a dar de cañonazos a ambos botes, derribando el que no tenía nada. El bote torpedo se estrelló en el barco chileno, hundiéndola en 2 minutos.
Vista desde el castillo de Chancay
Por la poca profundidad del mar, quedaron los palos fuera del agua, donde se aferraron cerca de 40 marineros. Tengo entendido que aquel barco fue fabricado por los ingleses, tanto igual que la fragata peruana Amazonas, de mayor envergadura. Leí alguna vez que la fragata peruana Amazonas fue construida con alrededor de 4,000 árboles ingleses. Todo un bosque al fondo del mar. ¡Desperdicio!!! Realmente. De no ser así espero ansioso  vuestros comentarios. No soy historiador.
En el castillo de Chancay ofrecen también un vino borgoña, joven y frutado. Vi que la gente lo consume con gran alegría. En verdad no hay trago que te ponga triste.
Esta vez vi el castillo algo deteriorado. Había partes donde ya no se podía transitar. Recordemos que este castillo representa turismo e historia. No cometamos los mismos errores de atraer al turismo con instalaciones en mal estado. Eso no funciona hoy ni nunca. Pido a Dios se mantenga el castillo de Chancay como se lo merece.
Atardecer en Chancay Perú
Una de las cosas más maravillosas que se ve en el norte de Perú, es que tiene un sunset diferente. Es muy hermoso. Ilumina casi todo el cielo por largo rato.









 
 
Los invito a ver AQUÍ y leer los primeros capítulos de mis obras publicadas por Amazon.

domingo, 12 de agosto de 2012

Regala un cuento por el día del Niño

REGALA POR EL DÍA DEL NIÑO UN HERMOSO CUENTO QUE LO HAGA SOÑAR Y SABER QUE ES ÚNICO E IMPORTANTE.

LLEVA A LULITA LA ESTRELLA MARINA AQUÍ EN AMAZON

SI ESTÁS EN PERÚ EN CRISOL O ZETA BOOK


Autor Oscar Prieto Ramírez


martes, 31 de julio de 2012

¿Quién es Lulita la estrella marina?

!Best Seller en el Perú!

Catalogado por la prensa  como un Clásico de la Literatura Infantil.

Lulita la estrella marina que permance en soledad ante las obligaciones de sus padres. Aburrida de sentirse sola, decide brillar como sus hermanas del firmamento.

Luego recorrerá un largo camino por el mar que se extenderá hasta el firmamento, encontrando respuestas en un ser superior y en sí misma.

5 Estrellas en Amazon.



Best Seller en Perú, ahora en Amazon. Compra aquí
Sueña, vive ríe y se muy feliz siempre, recuerda que eres único en importante para el universo.
5 estrellas en Amazon.
Obsequio 1er capítulo en mi Web
http://www.oscarprietoramirez.com/

jueves, 26 de julio de 2012

Mi visita al Colegio María de las Mercedes

Alumnos de 5to grado de primaria
Realmente hay pocos colegios que se interesan por la cultura. He visitado muchos colegios a ofrecerme como escritor, por lo general los de menos paga, a fin de incentivar a los niños a que sí se puede salir adelante, si se puede escribir en Perú buenas obras, que  uno es su propio freno etc. Desafortunadamente, solo los colegios más prestigiosos de Lima, saben qué hacer con un autor. El resto parece apenas saber lo que es un libro de cuentos.
Por tercer año consecutivo, el Colegio María de las Mercedes en Surco, por intermedio de la profesora Sylvia Nuñez y su colega Miss Claudia, ponen mi obra en el plan lector. Los chicos leyeron la obra y yo me presentaría días después a contar mis experiencias como autor, como escribí Lulita mi primera obra, firmar todos los cuentos y todo lo que se les ocurra.
Soy muy afortunado al entrar al colegio y que sea rápidamente reconocido por niños de otras secciones que conocí dos años atrás o un año, como si hubiese estado hace dos meses con ellos. Me rodean, me preguntan de todo, sonríen, piden autógrafos, se toman fotos nuevamente conmigo y me dicen que Lulita es lo mejor que han leído, bueno algunos.
La profesora Sylvia a la que considero una magnífica persona, es muy amiga de los niños. Les sonríe, los respeta y les habla como una madre a sus hijos, sobretodo, da las facilidades de abrir las puertas del colegio a escritores de carne y hueso como yo. Los niños se emocionan de saber que alguien escribe para ellos, no cualquier obra, si no algo que los divierta. Ojalá sucediera eso en otros colegios que siguen leyendo lo mismo de siempre, obras de autores que ya no tienen la suerte de estar entre nosotros.
Ser escritor es genial, tal como una estrella de rock.  Me agrada escribir textos de calidad. Lulita la estrella marina se está convirtiendo según las críticas como un cuento clásico de la literatura infantil, por llegar al adulto con la misma facilidad que llega a un niño. Todos los días me escriben niños por el chat del facebook agradeciéndome la lectura y pidiendo otra obra. Otros para simplemente preguntarme como estoy.
 Seguiré escribiendo por todo lo que me queda de vida. ¡Lo prometo chicos! Ustedes son mi mayor inspiración.
    ¡Gracias Colegio María de las Mercedes! Otra linda experiencia más con ustedes.




Gratis puedes leer primer capítulo de mi cuento Lulita la estrella marina.
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viernes, 29 de junio de 2012

Fragmento Obra Lulita la estrella marina


Fragmento de capítulo en que Lulita recorre el espacio junto a una estrella fugaz


¿Si dices que todas la estrellas marinas son iguales a tí, entonces porqué te sientes diferente?
Gratis puedes leer primer capítulo de mi cuento Lulita la estrella marina.
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